Panorámica Centro Histórico de Quito

 

Desde la década de los años 1940, y especialmente desde fines de los años 1970, se han desarrollado iniciativas y normativas que han buscado otorgar categoría institucional a la caracterización patrimonial del Centro Histórico de Quito (CHQ). La declaración de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad en el año 1978 marcó un hito a partir del cual se ha desarrollado la institucionalidad dirigida a la protección y promoción de este aspecto central en la vida del Centro Histórico de Quito.[1] Tal es el caso de la declaratoria del CHQ como Patrimonio Cultural del Estado (1984); la creación del Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural (1987); la puesta en funcionamiento del Plan Maestro de Rehabilitación de Áreas Históricas (1989-1991); la creación de la Empresa del CHQ (1994); la elaboración del Plan Especial del CHQ (2003); y la expedición de la Ordenanza N.° 260 sobre Áreas y Bienes Patrimoniales (2008); el Plan de Gestión Integral del CHQ (2013) y los avances en la elaboración del Plan Parcial del CHQ (2018). La creación de estos y otros instrumentos y organismos responde en unos casos a fines de regulación y gobierno del territorio, en otros, a objetivos de intervención y conservación patrimonial. 

De otro lado, el componente patrimonial del CHQ se ha convertido en una noción y una categoría interpretada de diferentes maneras por los habitantes del CHQ: unas veces en coincidencia y otras veces en sentido contrario de las definiciones institucionales. Podría argumentarse que esta variedad de interpretaciones sobre el patrimonio, más allá de la comprensión técnica de esta categoría, corresponde también a la constitución del hecho urbano; es decir a los significados que se configuran en la relación de los individuos y colectivos con el territorio que habitan y con el que, en diversas ocasiones, se identifican (Echeverría, 2017). Esta aproximación permite superar aquellas visiones que reducen el carácter patrimonial a la exaltación de monumentos arquitectónicos vistos como construcciones aisladas, sin reconocer la red de sentido que estos proyectan y a las cuales hay que acceder al momento de reconstruir la memoria histórica patrimonial. 

Mirar a la ciudad como un hecho urbano al que los actores sociales han dotado de sentido en sus procesos de adaptación[2] tanto a las condiciones topográficas y ambientales como a sus estrategias de reproducción social, ofrece una aproximación que está ausente en aquellas lecturas que miran la ciudad como una máquina económica destinada a satisfacer las crecientes demandas de sus habitantes o bien como un artefacto arquitectónico que apunta a la consecución de soluciones funcionales en el espacio urbano. 

La visión patrimonial es rescatada de su reducción cosificada a la exaltación del monumento y es vista como una red de sentido que apunta a reconocer en el patrimonio la realización estética de hechos colectivos y a estos como configuradores de la ciudad; la dimensión patrimonial realiza en la morfología del territorio, verdaderas construcciones de sentido que dotan de identidad a la ciudad y a los hechos urbanos. En esta línea de pensamiento, la dimensión patrimonial (material e inmaterial) de la ciudad se presenta como expresión de “la articulación de naturalidad y artificialidad que se encuentra en el origen de la forma urbana” (Echeverría, 11: 2017) y su lógica ulterior de transformación en el tiempo. 

La ciudad entendida como construcción de sentido que recupera el hecho urbano a partir de la urdimbre de relaciones, comportamientos, percepciones y expectativas de los actores sociales y políticos que intervienen en el territorio, se puede evidenciar a través de las diversas apreciaciones de los habitantes del CHQ respecto al patrimonio y su relación con la monumentalidad arquitectónica de la ciudad, el paisaje urbano y a su sentido de pertenencia[3]

El análisis que se desarrolla a continuación en base a los resultados que proporciona la Encuesta Multipropósito trata los siguientes puntos: comprensiones sobre el patrimonio que se establecen entre los habitantes del CHQ; percepciones sobre la patrimonialidad de la vivienda entre los moradores del CHQ; predisposición de propietarios y arrendatarios a invertir en las edificaciones residenciales del CHQ; y espacios públicos y semi-públicos más concurridos que se encuentran dentro del área patrimonial del CHQ.

 

¿Qué consideran patrimonio los habitantes del CHQ? 

La noción de patrimonio articulada al CHQ ha generado debates, sobre todo en el ámbito académico, institucional y de la organización barrial, acerca de los criterios de selección que definen que una determinada zona o elemento arquitectónico, sociocultural o histórico deba ser considerado patrimonial; y ha abierto interrogantes relativos a si en el proceso de selección y de definición de lo patrimonial debe primar la perspectiva institucional, las comprensiones de los habitantes y actores sociales involucrados de manera directa en los procesos de patrimonialización,[4] o si se debe establecer una complementariedad entre ambos enfoques. 

Como se observará en los siguientes párrafos, las respuestas de una parte de los habitantes del CHQ consultados en la Encuesta (ICQ, 2016), y las percepciones de moradores que formaron parte de investigaciones de carácter cualitativo realizadas por el ICQ en 2 barrios del CHQ, permiten apreciar que las comprensiones acerca del concepto de patrimonio y sus aplicaciones fluctúan entre la definición institucional (mayormente difundida) y las valoraciones propias.[5]

 

Patrimonio cultural material e inmaterial

Interior de la Iglesia de la Compañía
Fuente: Guias-viajar.com

 

El grupo de opciones dispuestas en la Encuesta (ICQ, 2016) que identifica al patrimonio con los bienes inmuebles, los conjuntos urbanísticos, y los monumentos y la arquitectura monumental suma un 49,9%. Este grupo se compone de los siguientes puntos: iglesias y conventos: 19,2%; calles, plazas y fuentes del CHQ: 17,6%; y edificios y monumentos: 13,1%. Los hallazgos de esta sección indican que la mayoría de hogares encuestados percibe al patrimonio como las edificaciones públicas y privadas, civiles y religiosas, y los espacios públicos que han sido objeto de mayor difusión y preocupación patrimonial respecto al CHQ, aunque estos elementos urbanísticos se concentran en el Núcleo Central de CHQ y están presentes en menor medida en las otras zonas de estudio. Como ya ha sido sugerido, las edificaciones monumentales se configuran como verdaderas estructuras icónicas que posibilitan el encuentro entre extraños y la instauración de instituciones referenciales que dotan de sentido a la ciudad.    No obstante, en otros casos, la identificación del patrimonio apuntó al campo de los saberes y las prácticas. Los saberes y las prácticas (como la música, la comida, la vestimenta, etc.), a diferencia de la materialidad del entorno urbano reconocido como patrimonial, configuran un ámbito que probablemente forma parte de las experiencias de interiorización y convivencia con los otros que caracteriza el proceso de formación de la subjetividad y por tanto de la dimensión inmaterial del hecho urbano.

 

Pelota Nacional Colegio Mejía 1945
Fotografía: Archivo Histórico del Ministerio de Cultura del Ecuador

 

En este sentido, las opciones que identifican al patrimonio con ciertos aspectos de la cultura popular y con el patrimonio cultural inmaterial lograron, en conjunto, el 27,5% del total de repuestas a la pregunta correspondiente de la Encuesta Multipropósito del DMMQ (ICQ, 2016).[6] Los componentes que configuran este grupo presentan los siguientes porcentajes: costumbres y fiestas populares: 9,3%; comida: 5,0%; artesanías: 4,9%; música: 4,7% y; vestimenta (trajes típicos): 3,6%.

 

Las fiestas populares tienen un lugar de importancia en el pasado y el presente del barrio San Juan ubicado en el CHQ.
Fotografía: Archivo Histórico del Ministerio de Cultura del Ecuador.

 

El porcentaje general que logró este grupo de opciones (27,5%) muestra que una parte de los habitantes del CHQ relaciona el patrimonio con particularidades que se incluyen en la noción de patrimonio cultural inmaterial: concepto difundido oficialmente desde la primera década del 2000.[7] Estos resultados indican, sobre todo, que para los encuestados existen elementos más cercanos a su cotidianidad que identifican como patrimoniales, aunque desconozcan la definición o uso técnico de la categoría mencionada.

 

Patrimonio natural 

Un tercer grupo de opciones se encuentra vinculado al patrimonio y entorno natural. Este grupo concentra el 10,9% de las menciones acerca de lo que los encuestados consideran patrimonio, y sus componentes presentan los siguientes porcentajes: parques y jardines: 5,4%; paisajes y entorno natural: 3,6%; huertos y campos de cultivo: 1,0% y; entorno de las quebradas: 0,9%. Los porcentajes otorgados a parques y jardines y al entorno de las quebradas muestran que, aunque la importancia histórica y ambiental de las quebradas de Quito es generalmente reconocida, los residentes del CHQ encuestados encuentran una mayor identificación con lo patrimonial en elementos naturales urbanizados como los parques y jardines.[8]

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

El gráfico que antecede indica que los resultados sobre la comprensión del patrimonio que corresponden al total del CHQ establecen una tendencia que, con ligeras variantes, se reproduce en casi todas las zonas de estudio de la encuesta (ICQ, 2016); es así que en las cuatro zonas las opciones que obtuvieron mayor proporción son similares a las del total del CHQ: iglesias y conventos; calles, plazas y fuentes del CHQ; edificios y monumentos; y costumbres y fiestas populares.    

Por su parte, investigaciones de carácter cualitativo realizadas por el ICQ en 2 barrios del CHQ corroboran la diversidad de aspectos que los habitantes relacionan con el patrimonio. En sus apreciaciones aparecen elementos que forman parte de la cotidianidad y de la historia barrial (como los comercios tradicionales, los modos de habitabilidad del pasado, los personajes barriales, etc.), así como espacios y actividades vinculados con el comercio popular que se han mantenido en el CHQ por varias décadas.[9]

 

El comercio que se desarrolla en el sector Ipiales y sus alrededores es visto por los negociantes del sector como parte de las tradiciones del CHQ. Fotografía: Instituto de la Ciudad

 

 

La participación de los vecinos en la conformación de San Juan es un elemento histórico que se repite en los testimonios de los moradores de este barrio localizado en el CHQ. 
Fotografía: Archivo Histórico del Ministerio de Cultura del Ecuador.

 

Percepciones sobre la vivienda como elemento patrimonial del CHQ

La Encuesta Multipropósito preguntó a los hogares del CHQ si consideraban que la casa donde viven es patrimonial. La respuesta positiva fue bastante alta con un 64,7%, mientras que la respuesta negativa junto con la opción “no sabe, no responde” alcanzó el 35,3%. La amplia autopercepción afirmativa de habitar una vivienda patrimonial, que supera los datos reales de edificaciones catalogadas como tales en el CHQ[10], bien podría constituirse como un indicador relevante de la percepción de pertenencia a un espacio con atributos de patrimonio cultural de mayor proporción escalar que la casa o que las mismas construcciones icónicas monumentales; esto es, el reconocimiento del valor patrimonial del CHQ o de la ciudad misma.

Por otro lado, las diferencias de autopercepción que se evidencian principalmente entre el Núcleo Central, donde 7 de cada 10 hogares afirma habitar una vivienda patrimonial, y el Eje 24 de Mayo, donde 5 de cada 10 hogares mantiene esta consideración, pueden estar correlacionadas con variables demográficas y urbanísticas que ya han sido analizadas en entregas anteriores, como la magnitud y localización del despoblamiento del CHQ, las condiciones y vulnerabilidad de la vivienda y, el uso y ocupación del suelo, entre otras. 

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

Algunas de estas variables caracterizan al Núcleo Central como el área del CHQ más afectada por la disminución de residentes y que cuenta con la mayor cantidad de edificaciones en buen estado[11] muchas de la cuales están destinadas a actividades comerciales, administrativas o de servicios, mientras que el Eje 24 de Mayo aparece como un área especialmente de uso residencial donde se registra la mayor cantidad de edificaciones en mal estado o ruinosas. Esto indica que las condiciones de habitabilidad y los entornos urbanos adecuados inciden en la configuración de autovaloraciones favorables al patrimonio cultural y en particular al patrimonio de bienes inmuebles.

Grupo focal con habitantes del barrio San Juan
Fuente: Instituto de la Ciudad 2017

 

La Encuesta también exploró acerca de la disposición del propietario y del arrendatario a invertir en arreglos del inmueble, con independencia de su catalogación patrimonial. Los resultados revelaron que el tipo de propiedad sobre la vivienda se convierte en un factor determinante en el momento de mostrar la voluntad de inversión. Si se observa el mapa correspondiente a propietarios se puede notar que éstos declaran una predisposición generalizada para invertir en su vivienda[12], a excepción de las pequeñas concentraciones de renuencia a invertir que se observa en los barrios El Tejar y San Juan (Zona Envolvente Occidental) y en el extremo oriental de González Suárez (Núcleo Central), sectores comerciales o residenciales que probablemente han tenido algún tratamiento de intervención o renovación urbanas en períodos anteriores. La tendencia favorable a la inversión podría aparecer como lógica, si se entiende que el propietario deseará mantener la vivienda en buenas condiciones para que la edificación no se devalúe y también para poder poner la casa en alquiler en un valor mayor, de ser el caso.  

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

Sin embargo, el mantenimiento o rehabilitación de vivienda patrimonial en el CHQ puede representar una inversión demasiado onerosa para el propietario y, el cumplimiento de trámites y regulaciones, una carga difícil de sobrellevar que termina desestimulando la protección y salvaguarda de éste tipo de inmuebles. Observaciones directas realizadas por investigadores del ICQ, reportan que los propietarios tienden a realizar intervenciones informales para incrementar la rentabilidad de sus viviendas mediante la habilitación de garajes, bodegas, locales comerciales y cuartos de alquiler de bajo costo. La vivienda en el CHQ puede resultar rentable incluso con una escasa o nula inversión, debido a que en esta centralidad urbana existe una importante demanda de alquiler de inmuebles para uso comercial y residencial. 

En cambio, la disposición a invertir de los arrendatarios[13] muestra otro tipo de dinámicas sociales, culturales y económicas. En el mapa correspondiente se observa concentraciones interesantes de buena disposición para la inversión por parte de los inquilinos en San Diego, la parte baja de La Victoria (Eje 24 de Mayo), en el lado sur de San Roque, en El Tejar, El Placer y San Juan (Zona Envolvente Occidental), en el extremo nororiental y suroriental de González Suárez (Núcleo Central) y en La Loma (Zona Envolvente Oriental). En gran parte de los sectores señalados los arrendatarios viven en departamentos; en otros sectores las familias acceden a casas o cuartos de inquilinato.

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad
 

Si se analizan los datos de los arrendatarios dispuestos a invertir en el arreglo de la vivienda, éstos alcanzan un nada despreciable 27%, es decir aproximadamente un tercio de ellos. Uno de los elementos que contribuirían a esta cifra de arrendatarios dispuestos a invertir en las viviendas de propiedad de otros son sus necesidades cotidianas de bienestar. De acuerdo al estudio de Espín (2012), quien observó las dinámicas de los “dormitorios indígenas” en algunos sectores del CHQ, los residentes de las casonas renteras deben realizar muchos arreglos por su propia cuenta para contar con las condiciones mínimas de habitabilidad. Gran parte de estos arreglos implican una inversión económica, pero también una inversión de capital social y de mano de obra, puesto que quienes realizan estas reparaciones habitualmente son arrendatarios vinculados al mundo de la construcción (Espín, 2012).

Por otro lado, de acuerdo a la investigación de Donoso (2008) sobre los programas de vivienda en el CHQ, existen experiencias de recuperación de éste tipo de inmuebles en las que se ha tomado en cuenta a los inquilinos, como en el caso de la conocida Casa de los 7 patios, ubicada en la calle Rocafuerte. En este sentido, la autora considera que “En Quito, la función residencial del CHQ necesita ser atendida no solamente desde el punto de vista de la gente que desearía vivir ahí, sino desde el punto de vista de las personas que ya viven ahí: dueños de casa y arrendatarios actuales.” (Donoso, 2008: 52) y recomienda caracterizar la situación socioeconómica de propietarios y no propietarios para la planificación de programas de vivienda.  

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad 

 

Con los datos disponibles de la encuesta, el tipo de análisis recomendado por Donoso revela que existe una situación económica diferenciada entre los propietarios y los arrendatarios que residen en el CHQ. Aunque la mayoría de propietarios no alcanzan un ingreso mensual superior a los $800 (53%), se observa que esta realidad es mucho más marcada entre los arrendatarios (76%); incluso se observan condiciones de un sueldo inferior a los $524 en más de la mitad de los arrendatarios que habitan en el CHQ (55%).

Estas realidades de la economía familiar muestran dos cosas: por un lado que, a pesar de la voluntad de inversión de propietarios, y en menor medida de arrendatarios, se observa que debido a los bajos ingresos familiares, la inversión privada particular no podrá ser muy grande; por otro lado, que si la voluntad política es evitar la expulsión de arrendatarios de escasos recursos económicos, las intervenciones urbanas en el CHQ[14] deberán prevenir y regular la revalorización del precio del suelo y generar oportunidades de acceso a vivienda digna para esta población en particular.

 

Desfile de comerciantes de mercados en el centro de Quito.

 

Área patrimonial y espacios públicos más concurridos por la población del CHQ

 

El CHQ está compuesto por espacios públicos y semipúblicos que poseen una importancia a nivel distrital. El desarrollo de la ciudad, con sus respectivas características y temporalidades, muestra que el CHQ, o ciudad concéntrica como se la define dentro de los modelos de desarrollo urbano de la capital,[15] mantiene algunas de las funciones sociales, económicas y políticas más importantes del Distrito Metropolitano de Quito. A estos desempeños se suma una función patrimonial que no se puede desvincular de la identificación de los espacios públicos y semipúblicos mayormente utilizados por los habitantes del CHQ, entre los que se cuentan plazas, parques y bulevares, iglesias, equipamientos deportivos, y centros comerciales, así como comercios barriales. Al mismo tiempo, la condición patrimonial del CHQ está ligada a su carácter como un espacio público integral: el “centro histórico es, a nivel urbano, el espacio público por excelencia.” (Carrión, 190: 2000), en tanto que concentra aspectos y espacios históricos, simbólicos, económicos, de identidad colectiva, y relativos a la gestión pública y la administración de la ciudad y el país. 

Se debe indicar que algunos de los espacios y actividades públicos o semi-públicos a los que se hace referencia en esta sección no se encuentran catalogados técnica u oficialmente como patrimoniales. No obstante, los mismos forman parte importante de la cotidianidad y el quehacer del área patrimonial del CHQ.[16]

 

Plazas

Las plazas junto con las calles constituyen elementos ordenadores del espacio urbano, lugar donde se realiza el encuentro entre diferentes y nace la ciudad moderna (Echeverría, 2017). El uso intensivo que hace de ellas la población que por allí transita, trabaja, o recrea, no solo otorga vitalidad y movimiento al CHQ sino que le impregna una semántica particular; la posibilidad de contacto con la memoria histórica y su dimensión identitaria.

 

La Encuesta Multipropósito muestra que la plaza Grande, la plaza de Santo Domingo  y la plaza de San Francisco son las plazas públicas visitadas con mayor frecuencia por los hogares del CHQ, comparadas con la Plaza del Teatro, a la que acuden en menor medida que a las tres primeras. Vale la pena destacar que la plazoleta de la Merced, ubicada en uno de los entornos comerciales más intensos del CHQ, también se encuentra entre los lugares de paso, encuentro o recreación utilizados con alguna frecuencia por los hogares que habitan el CHQ. Las nuevas funciones y usos de algunas de estas plazas e iglesias que las tutelan han trastocado las conexiones de sentido que posibilitaban percibirlos como centros rituales y ceremoniales.              

 

  

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad

La Plaza Grande y en particular el Palacio de Carondelet (la sede del poder ejecutivo), han adquirido un peso icónico tanto para los moradores del CHQ como para los visitantes de la ciudad. La valoración social de este lugar público es reconocible en el testimonio recogido durante la investigación realizada por el ICQ en el sector de El Tejar:  

(…) el centro si es más llamativo, el que menos quiere conocer la casa presidencial, por ejemplo cuando viene mi familia pregunta dónde es la casa del presidente, ahí los llevo por lo menos a que les tomen la foto y les mando con la foto, ahí dicen yo estuve en la Plaza Grande. La plaza presidencial, esa si siempre he hecho conocer: aquí es la plaza grande, eso sí, se toman la foto ahí con la estatua, que hay un monumento. (Alexandra, comerciante de tienda, 40 años)

 

Parques y bulevares

 

Los parques y bulevares forman parte de los espacios públicos visitados por los habitantes del CHQ, la identificación de estos espacios y el nivel de concurrencia a los mismos se puede observar a través de los resultados de una de las preguntas de la Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016) relacionada con el uso y ubicación de los espacios públicos del CHQ. 

De acuerdo con los resultados de la encuesta, la mayoría de los parques y bulevares que frecuentan los miembros de los hogares encuestados del CHQ se localizan en el sector Centro (47%), en menor porcentaje en el sector Norte (11,9%) y en el sector Sur (2,7%), y en proporciones mínimas o inexistentes en el sector del Valle de los Chillos (0,2%), en el sector del Valle de Tumbaco (0,0%) y otros (0,2%).

 

Parque Urbano Cumandá. Quito

 

En la Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016), los parques y bulevares del CHQ (entre los que se incluye a ciertas calles peatonizadas) obtuvieron, en un orden de mayor a menor, el siguiente número de menciones relativas al uso de su espacio de parte de los hogares consultados: Bulevar 24 de Mayo: 461 menciones; Parque Urbano Cumandá: 376 menciones; Calle Morales (La Ronda): 339 menciones; Calle Sucre: 165 menciones; Calle Espejo: 139 menciones; Parque García Moreno: 140 menciones; Parque San Marcos: 72 menciones y; Parque Itchimbía: 71 menciones.[17] Se pueden encontrar otras referencias cuantitativas sobre el uso de  parques,  bulevares, plazas  y mercados  del CHQ en el análisis Percepciones sobre el espacio público en el Centro Histórico de Quito”, publicado en esta misma serie de reportes investigativos.

 

Fuente: Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016)
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

Estos hallazgos muestran que los parques y bulevares del Eje 24 de Mayo son utilizados de manera recurrente por los habitantes del CHQ encuestados: el Bulevar 24 de Mayo, el Parque Urbano Cumandá y la Calle Morales (La Ronda) obtienen, juntos, 1176 menciones. No obstante, se debe añadir que acercamientos cualitativos muestran que los actores sociales involucrados de manera directa con estos 3 espacios que forman parte de las intervenciones municipales de renovación urbana realizadas a partir del año 2000 en el Eje 24 de Mayo (como habitantes y comerciante del sector), manifiestan opiniones diversas respecto a la ejecución e impactos de estas reformas urbanísticas.[18]

 

Boulevard Plaza 24 de Mayo.

 

De igual manera, hay que señalar que el probable buen estado de los mencionados espacios públicos del eje 24 de Mayo, que lleva a que sean los más concurridos entre los hogares consultados en la Encuesta Multipropósito del DMQ 2016, contrasta con aspectos del Eje 24 de Mayo como estado de la vivienda, educación e ingresos, que en la Encuesta Multipropósito se ubican entre los niveles más bajos del CHQ (Instituto de la Ciudad/Instituto Metropolitano de Patrimonio, 2017), lo que muestra  un desbalance entre los resultados de la renovación urbana y el mejoramiento de aspectos de carácter social en esta zona en particular.

Calle La Ronda. Quito

 

Por otro lado, los resultados de la encuesta muestran también que los parques y bulevares del CHQ fueron utilizados en un 40,9% como espacios de recreación, en un 15,5% como espacio de desplazamiento, en un 2,4% como espacios de encuentro, y en un 2,3% como espacio de recreación y trabajo. Los parques, bulevares y calles peatonizadas del CHQ cumplen un papel importante como áreas de encuentro y de recreación que suplen la relativa ausencia de espacios verdes de importancia en este sector de la ciudad.[19] De algún modo, en la ciudad los parques y bulevares se convierten en la naturaleza a la que no se puede acceder en el entorno urbano. 

 

Mercados 

Mercado Central, Quito.

 

Los mercados del CHQ constituyen espacios públicos que han sido identificados como ámbitos comerciales, sociales y culturales que forman parte del patrimonio de la ciudad de Quito. Este aspecto se puede observar en diferentes investigaciones sociales y económicas acerca del CHQ, pero también en estudios cualitativos realizados por el ICQ en barrios del CHQ.[20] 

Los mercados que se encuentran dentro del área patrimonial del CHQ obtuvieron el siguiente número de menciones relativas a visitas a sus espacios dentro de la Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016): Mercado San Roque: 999 menciones, Mercado Central: 591 menciones, y Mercado San Francisco: 272 menciones.[21]

 

 Mercados San Francisco y Central, Quito

 

En estos hallazgos se manifiesta que el Mercado San Roque (en primer lugar) y el Mercado Central (en segundo lugar) son los más visitados por los hogares encuestados del CHQ. No obstante, es necesario indicar que el nivel de concurrencia a los mercados del área patrimonial del CHQ depende también de la localización de los hogares encuestados, es decir, de su ubicación y distancia con respecto a cada mercado. Así, se encuentra que el mercado más visitado por los hogares encuestados de la Zona Envolvente Oriental es el Mercado Central con 336 menciones; que el mercado más visitado por los hogares encuestados de la Zona Envolvente Occidental es el Mercado San Roque con 328 menciones, seguido por el Mercado San Francisco con 135 menciones; que los mercados más visitados por los hogares del Núcleo Central son el Mercado San Roque y el Mercado Central con 109 y 110 menciones respectivamente; y que el mercado más visitado por los hogares encuestados del Eje 24 de Mayo es el Mercado San Roque con 405 menciones, seguido por el Mercado San Francisco con 72 menciones.             

Respecto de los usos dados a los mercados, los hallazgos de la Encuesta Multipropósito del DMQ muestran que los mercados del área patrimonial del CHQ fueron usados en un 79,9% como espacios de compras, en un 2,5% como espacios de recreación, y en un 2,0% como espacios de desplazamiento por los hogares consultados del CHQ. No obstante, se debe señalar que, como consta en varias investigaciones entre las que se cuentan estudios realizados por el ICQ en el mercado San Roque,[22] los mercados del área patrimonial del CHQ cumplen también el papel de espacios de trabajo, de encuentro, de socialización y de desarrollo de la vida cotidiana de una parte de los habitantes del CHQ. 

 

Fuente: Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016)
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

Equipamientos deportivos

En cuanto a los equipamientos deportivos visitados con mayor frecuencia por los residentes del CHQ, destacan el Parque Cumandá con 357 menciones y las canchas barriales con 220 menciones.[23] En el eje 24 de mayo el Parque Cumandá registra una mayor cantidad de menciones (116) comparado con las otras zonas de estudio, lo que indica que éste equipamiento deportivo contribuye en buena medida al acceso al derecho a la recreación y el deporte de grupos poblacionales de nivel socioeconómico medio y bajo y étnicamente diversos que habitan el CHQ. 

 

Fuente: Encuesta Multipropósito CHQ -2016
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

El parque urbano Cumandá que entró en funcionamiento en el 2012, ocupa las instalaciones que sirvieron como terminal terrestre del transporte interprovincial durante varias décadas. Los programas recreativos, culturales y deportivos que ofrece este parque tienen una cobertura de carácter metropolitano y no únicamente de residentes del centro histórico. De acuerdo al Informe de Gestión Municipal del 2017, éste parque atendió un promedio de 25000 usuarios al día, tomando en cuenta que su horario de atención cubre más de 8 horas de lunes a domingo.       

De su lado, las canchas que son utilizadas principalmente para la recreación y el deporte de la población barrial, se han convertido en espacio de reproducción de manifestaciones populares vinculadas no solamente a cierto tipo de juegos tradicionales sino a la gastronomía, la fiesta, el habla popular y otros saberes que fortalecen el sentido de pertenencia barrial.

 

Espacios semipúblicos

 

Los espacios semi-públicos del CHQ configuran una categoría que hace referencia a lugares de propiedad privada cuyo uso es de carácter público. Esta categoría agrupa a sitios y servicios de diferentes tipos (desde iglesias y conventos hasta centros comerciales y comercios barriales) que presentan un considerable nivel de concurrencia según los resultados de la Encuesta Multipropósito del DMQ. En estos hallazgos se manifiesta que las iglesias y los centros comerciales se encuentran entre los espacios semi-públicos más visitados del CHQ con 363 y 302 menciones respectivamente (es decir, 665 de las 1170 menciones relativas a espacios semi-públicos del CHQ). Les siguen en orden de número de visitas los museos (153 menciones) y los comercios barriales (140 menciones); y finalmente los centros culturales (78 menciones) y los conventos (50 menciones).

 

Fuente: Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016)
Elaboración: Instituto de la Ciudad

 

Llama la atención la frecuencia de uso de los centros comerciales y los comercios barriales; y la relación de cada una de las opciones que componen al grupo de los espacios semi-públicos con los tipos de uso que les atribuyen sus visitantes. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Multipropósito del DMQ (ICQ, 2016), los lugares semi-públicos del CHQ fueron utilizados en un 29,9% como espacios de compras (uso vinculado principalmente a centros comerciales y comercios barriales), en un 21,1% como espacios de recreación (uso que podría estar articulado a museos; centros culturales; conventos y bares, restaurantes y cafeterías), y en un 7,7% como espacios de encuentro (uso posiblemente ligado a iglesias; centros comerciales; comercios barriales y; bares, restaurantes y cafeterías).

Centros Comerciales CHQ
Fuente: Instituto de la Ciudad 2016

 

Conclusiones

El concepto de patrimonio se encuentra posicionado en el imaginario de los hogares del CHQ como algo que tiene que ver con una diversidad de aspectos materiales e inmateriales de la vida urbana. Si bien una amplia mayoría de hogares del CHQ percibe lo patrimonial como la monumentalidad ligada a edificaciones civiles y religiosas y, a espacios públicos como plazas y calles, las manifestaciones culturales vinculadas a saberes, costumbres y fiestas populares también tienen una cabida importante en la configuración conceptual del patrimonio. Aunque, el entorno natural ocupa un lugar rezagado en las percepciones sobre patrimonio, los parques, jardines, huertos y, en menor medida los relictos de quebradas, son reconocidos como elementos integrantes del paisaje urbano con cierto valor patrimonial del CHQ.  

A diferencia de los elementos urbanos monumentales reconocidos como patrimonio que se encuentran emplazados principalmente en el Núcleo Central, las referencias al patrimonio inmaterial y algunos elementos adicionales como el comercio popular y ciertos personajes protagonistas de la historia barrial, incorporan las particularidades culturales de las zonas circundantes al área central. De ahí que las políticas de resguardo y revitalización del patrimonio material e inmaterial del CHQ deben redireccionar sus intervenciones institucionales hacia el área pericéntrica donde se asientan barrios tradicionales y barrios emergentes con una rica experiencia cultural.   

En cuanto a la vivienda patrimonial, la percepción generalizada de los residentes del CHQ de habitar una edificación con esta característica particular, se alimenta en gran parte del sentido de pertenencia a una ciudad considerada patrimonio cultural de la humanidad desde hace cuarenta años. Así mismo, en este tipo de percepción incide de manera capital factores como el estado de la vivienda, la calidad del entorno urbano, el uso del suelo, entre otros. Por ejemplo, en las zonas social y económicamente deprimidas y con entornos urbanos precarios, las apreciaciones favorables acerca de la vivienda patrimonial tienden a disminuir, mientras que en las zonas que muestran entornos urbanos mejorados y viviendas en buen estado, estas apreciaciones se incrementan.

Por otro lado, la predisposición a invertir en el mantenimiento de la vivienda en el CHQ es una variable dependiente en buena parte del tipo de tenencia y el nivel de ingresos familiares. El bajo nivel de ingresos de propietarios y sobre todo, de inquilinos, hace prever poca o ninguna inversión en el mantenimiento de edificaciones del CHQ, por lo que es necesario repensar programas de rehabilitación de vivienda y programas habitacionales que tomen en cuenta su capacidad de pago y eviten la salida de residentes del CHQ que no encuentran opciones para quedarse a vivir en el CHQ. En la actualidad, se puede notar que una buena parte de propietarios  intervienen sus viviendas de manera informal, atendiendo principalmente la demanda de locales comerciales (incluido parqueaderos y bodegas) y vivienda de alquiler de bajo costo concentrada en torno a potentes nodos comerciales del CHQ como El Tejar, La Marín y San Roque. De su lado, algunos arrendatarios están dispuestos a invertir en ciertos arreglos del inmueble que habitan para dotarlo de mínimas condiciones de habitabilidad, recurriendo para esto, a redes de apoyo vinculadas al mundo de la construcción.  

Finalmente, encontramos que los espacios públicos y semipúblicos emplazados en el CHQ poseen gran importancia material y simbólica no solo para quien los habita cotidianamente sino para quienes trabajan o lo visitan esporádicamente, pues se trata de lugares dotados de multiplicidad de usos sociales, económicos y políticos, sumado al valor patrimonial de algunos de estos bienes públicos instituidos en referentes de la historia de la ciudad y del país. Entre los lugares públicos y semipúblicos visitados con mayor frecuencia por los residentes del CHQ están plazas, parques y bulevares, mercados, iglesias, equipamientos deportivos, centros comerciales y comercios barriales.

Cabe añadir que, si bien el Bulevar 24 de Mayo, el Parque Urbano Cumandá y la Calle Morales (La Ronda) son ampliamente utilizados por los hogares del CHQ, en cambio, los indicadores de vivienda, educación e ingresos de la población que habita en el Eje 24 de Mayo donde están ubicados éstos proyectos de renovación urbana, muestran los niveles más bajos del CHQ. En este sentido, la correspondencia entre variables que miden calidad del espacio público y calidad de vida de los habitantes, puede convertirse en una clave para la planificación urbana de centros históricos como los de Quito. Los programas de embellecimiento del CHQ deben ir de la mano de programas de rehabilitación y acceso a vivienda, de mejoramiento de ingresos e impulso a la educación de la población que habita y trabaja en esta área de valor patrimonial.

 

El lugar que ocupan los mercados en la vida cotidiana de los hogares del CHQ se refleja en el número de veces que son mencionados como lugar de visita. De lejos, el Mercado San Roque aparece como uno de los mercados visitados con mayor frecuencia como lugar de compras por la población residente del CHQ y muy probablemente por una buena parte de pobladores de la ciudad; el Mercado Central aparece en segundo lugar y el Mercado San Francisco en tercer lugar. Estos mercados no solo destacan como sitio de abastecimiento de productos frescos sino también como espacio de encuentro entre campo y ciudad y lugar de trabajo e intercambio sociocultural de una diversidad de trabajadores vinculados al sistema de abastecimiento de alimentos de Quito, tales como; comerciantes mayoristas, minoristas, intermediarios, transportistas, vendedoras de puesto fijo, vendedoras ambulantes, cargadores y recicladores, entre otros.

 

Así mismo, el parque urbano Cumandá con su oferta de programas deportivos, recreativos y culturales, junto con las canchas deportivas barriales aparece como el equipamiento público mayormente visitado por los hogares del CHQ. En cambio, los espacios semi públicos que cuentan con una importante concurrencia de la población residente del CHQ, son principalmente: iglesias, centros comerciales, pequeños comercios barriales y museos. De este modo, se hace necesario tomar en cuenta para la formulación de planes urbanos de revitalización del CHQ a todos estos espacios públicos y semipúblicos que ocupan un lugar preferencial en las interacciones urbanas que realiza la gente en el CHQ.  

Bibliografía

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[1] Con esto no se desconoce que, en el contexto de una preocupación focalizada en el modernismo urbanístico, la desatención al CHQ y a sus edificaciones en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX fue un aspecto que paradójicamente permitió la conservación de los inmuebles del CHQ y repercutió en la obtención de la declaratoria de 1978: “La Municipalidad y el Estado, en esta década [en referencia a la década de los 1960], no realizan inversiones importantes dentro del área lo que en última instancia favorece a la conservación de las estructuras arquitectónicas, sin puntualizar desde luego instrumentación de políticas y acciones que garanticen la conservación y preservación de la edificación y el mejoramiento de la calidad de vida de la población habitante del sector” (Naranjo, 1990: 176).          

 

[2] Echeverría plantea que en el proceso de urbanización que caracteriza a la modernización, la adaptación asume una “tendencia que transita desde una visión simbiótica hacia una visión de ruptura o de desconocimiento de esa morfología”; la visión contemporánea apunta en cambio a la recuperación del valor patrimonial como elemento central de la sostenibilidad urbana. (Echeverría, 28: 2017)

[3] Se hace referencia a los pobladores encuestados de las zonas en las que por motivos de estudio se ha segmentado al CHQ: Zona Envolvente Oriental, Zona Envolvente Occidental, Núcleo Central y Eje 24 de Mayo. 

[4] Por actores sociales involucrados de manera directa se hace referencia sobre todo a residentes y a comerciantes, pero también a trabajadores de diferente índole, a visitantes, etc.

[5] La pregunta ¿Qué es para usted el patrimonio?, dirigida a los hogares encuestados del CHQ (1966), fue de opción múltiple, por lo que los porcentajes correspondientes se han calculado sobre el número total de menciones o repuestas (5180).

 

[6] En referencia a la pregunta ¿Qué es para usted el patrimonio?

[7] Para un acercamiento a la definición de patrimonio cultural inmaterial, ver el documento de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, del año 2003, en el siguiente enlace:

http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001325/132540s.pdf

 

[8] Las opciones restantes acerca de qué es el patrimonio para los encuestados, y que no han sido agrupadas dentro de este análisis, muestran los siguientes resultados: la riqueza de la familia: 4,0%; otros: 4,0%; no sabe o no responde: 3,1%; la arquitectura: 0,5%; el Centro Histórico 0,2%.

[9] Las investigaciones de carácter cualitativo a las que aquí se hace mención fueron realizadas en los barrios San Juan y El Tejar, y los criterios e interpretaciones de una parte de los moradores de estos barrios acerca del patrimonio fueron recogidos a través de grupos focales y entrevistas. 

[10] De acuerdo a información del Instituto Metropolitano de Patrimonio en el CHQ se encuentran inventariadas 5287 edificaciones con diferente grado de protección y diferente estado de conservación.  

[11] Según la Encuesta Multipropósito, en el Núcleo Central no existen edificaciones en estado de ruina y las valoradas en mal estado de conservación constituyen el menor porcentaje dentro del CHQ.

[12] De un total de 1966 hogares encuestados, de las cuales 813 declararon ser propietarios de la vivienda.

[13] De un total de 1966 hogares encuestados, de los cuales 1153 declararon ser inquilinos o no propietarios de inmuebles de uso residencial.

[14] De hecho, el metro de Quito es una de las intervenciones urbanas que generará una importante revalorización del suelo en el área de influencia de  la  parada de la Plaza San Francisco, donde actualmente habitan grupos poblacionales de bajos ingresos.  

[15] La ciudad concéntrica constituye una unidad que sitúa histórica y urbanísticamente al primer núcleo urbano de la ciudad de Quito en relación con otras (como la ciudad lineal y la ciudad dispersa) que corresponden a otras fases de la conformación de la ciudad. Referencias sobre los modelos de desarrollo urbano de Quito, ver: Echeverría, 2014.      

[16] Según la delimitación establecida en el Plan Especial del CHQ del año 2003. 

[17] A esta lista se debe agregar la opción “No responde” con 48 menciones. Todas las respuestas relativas a parques y bulevares alcanzan un total de 1811 menciones.         

[18] Este aspecto se puede observar en los resultados de diferentes estudios ejecutados en esta zona (ver, por ejemplo: Coronel, 2013; Durán, 2014; González y Rodríguez, 2014).

[19] El único espacio verde de importancia referido por los encuestados, y que cuenta con únicamente 71 de las 1811 menciones referidas al uso de parques y bulevares del CHQ, es el Parque Itchimbía. 

[20] Como San Roque, El Tejar y San Juan

[21] A esta lista se debe agregar la opción “No responde” con 35 menciones. Todas las respuestas relativas a mercados alcanzan un total de 1897 menciones. 

[22] Al respecto ver: Cazamajor, 1988; Cuminao, 2012; Herrera, 1999;  Moya, 1988; Moscoso, Ortega y Sono, 2015; Regalado, 2016.

[23] Se debe agregar la opción “No responde” con 61 menciones. Todas las respuestas relativas a equipamientos deportivos alcanzan un total de 638 menciones.